La casa de Chica da Silva, en Diamantina

Chica da Silva era una esclava como cualquier otra hasta que el contratista de diamantes Joao Fernandes de Oliveira se enamoró locamente de la mulata de bellas curvas. Amado por el hombre rico, el antiguo esclavo gana una posición social que nunca se le había atribuido a un afrodescendiente, por lo que Chica da Silva deja la senzala y se convierte en parte de la vida social de la ciudad.

Su casa, un imponente edificio que le regaló su esposo, ha pasado por cuatro restauraciones desde 1949, cuando el Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico (Iphan) la incluyó en la lista de Bellas Artes de Brasil. En la Casa de Chica da Silva se llama la atención a los espacios grandiosos con varios balcones desde donde se puede ver la torre de la Iglesia de Nuestra Señora de Carmo, que fue financiada por ella para que los esclavos pudieran participar en las masas.

Chica parecía ser una mujer religiosa, aunque se la consideraba una pervertida. Además de construir la Igreja do Carmo, junto a su casa se construyó una pequeña capilla para el uso exclusivo de Chica. Desafortunadamente, el pequeño templo religioso fue demolido y hoy solo queda la fachada.

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Fachada de la casa donde vivía Chica da Silva.

 Casa de Chica da Silva

Vista del balcón de la Casa Chica da Silva.

Chica como nos podemos imaginar.

Otra cosa preciosa es el jardín-huerto donde Chica da Silva solía caminar durante las tardes más calurosas. Construido sobre escalones con piedras superpuestas, este espacio verde ocupa una gran área en la parte posterior de la casa. Pasear por sus senderos estrechos me ha hecho viajar e imaginar la rutina de Chica rodeada de sus 14 hijos – uno de ellos nació antes de unirse a John.

La casa también alberga una exposición permanente del artista plástico Marcial Ávila que retrata en óleo sobre lienzo las imágenes que Chica fue capaz de construir en la imaginación popular. La mujer negra que se benefició de la esclavitud y que siempre ha estado involucrada en polémicas es mito y verdad en la mansión que mantiene su historia.

Francisca da Silva de Oliveira murió en 1796 y fue enterrada en la iglesia de San Francisco de Assis, un privilegio reservado solo para los blancos adinerados.

 

 Casa de Chica da Silva El patio y el lado de la Casa de Chica da Silva.

Programe su visita a Casa da Chica da Silva

Cómo llegar | La Casa de Chica da Silva se encuentra en la Plaza Lobo de Mesquita, 266, en el centro de Diamantina. Para llegar a la ciudad, desde Belo Horizonte, el acceso se realiza por BR-040, BR-135 y BR-259. Saliendo de São Paulo, el viaje es realizado por BR-381. Las compañías de autobuses que hacen la ruta a Diamantina son Green Bird y Gontijo.

Cuándo ir | La casa está abierta a los visitantes de martes a sábado, de 12h a 17h30 y los domingos, de 9h a 12h. La admisión es gratis.

Más información | La historiadora Júnia Ferreira Furtado lanzó una biografía en 2009, resultado de una investigación exhaustiva sobre la vida de este mito. Chica da Silva y el contratista del diamante: el otro lado del mito nos ayuda a descubrir, en detalle, cómo era la vida de esta persona histórica.


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